Llevate todas tus cosas

Hay un diario que no escribo porque lo llevo ensamblado a mi cuerpo, en mi carne en mi piel de cucaracha. En mis manos, en mis lineas, en la punta de mis pies que a voces describen mis trayectos donde los hombres con los que me cruzo me dicen que escriba más bajito. Me lo llevo siempre, puesto y vestido de domingo, decorado con renglones torcidos que son los que más me gustan. Me deshago en carantoñas y lo trato a cuerpo de rey, el me habla y se desliza en mi como nadie. Tiene a veces, esa lengua viperina que me arrastra hasta la cárcel de tu ausencia, me castiga por cosas que no hago pero que tampoco debería hacer. Me pesa a ratos y debo dejarlo esperando en un parque mientras me pongo el calzado adecuado para salir corriendo.
Te dejaste tu diario al marcharte y ahora el estúpido no quiere abandonarme.

1 comentarios:



Arlo CC dijo...

Hasta las cucarachas mudan de piel, ese exoesqueleto rígido e impenetrable queda atrás cuando los insectos crecen, maduran, una abrazo Señorita Japonesa.


PD. La espero en el estreno de mi corto el 7 de agosto en el CCCa las 6 pm, ya sabes donde esta.