Al ver Mulholland Drive por primera vez, me pasó como a la gran mayoría, me sentía indiferente, parecía que nada tenia sentido. De inexplicable nada, es menos jeroglífica que otras películas del director, pero hay que darle su tiempo, ya que gana con cada visionado, Lynch no engaña, únicamente no explica. Sólo muestra. Elimina los elementos explicativos y las conjunciones y se queda en lo esencial. Sus imágenes forman un conjunto coherente, pero ahora ya no dependen del guión. Se independizan de su corsé para adquirir entidad propia y capacidad de sugestión por sí mismas, sin servir a una historia que tiende a esclavizarlas. En un cuadro, no existe el contexto ni la historia que lo contiene. El espectador tiene la libertad de deducirlo o imaginarlo. De esta forma, la obra amplía sus límites. En un sueño, uno cree que está en verdad sucediendo. No lo diferencia de la vida consciente. Y las emociones que produce son igual de reales. Armada por Lynch como un fascinante rompecabezas. Compleja, onirica, surrealista y a la vez sencilla. Lynch demuestra que su imaginación simplemente no tiene límites. En sus filmes nunca sabes que te esperara al abrir una puerta, al descubrir un misterio o al despertar de un sueño. Crea atmósferas que parecen salidas de otras dimensiones, pero que en verdad son parte de la vida misma, de nuestra realidad, de los intrincados pasadizos y procesos de nuestra mente. Obras maestras que siempre son infravaloradas, pero que siempre se mantienen vivas. Decir que la historia es imposible de entender es como si estuviéramos ante un sin sentido que no es muy necesario que digamos. Si de algo carece esta pelicula es de mediocridad. En una primera visión tal vez no se comprenda, pero todo tiene una respuesta lógica y contundente e incluso sencilla...
¡No hay banda! ¡No hay orquesta!
- domingo, 5 de abril de 2009
Al ver Mulholland Drive por primera vez, me pasó como a la gran mayoría, me sentía indiferente, parecía que nada tenia sentido. De inexplicable nada, es menos jeroglífica que otras películas del director, pero hay que darle su tiempo, ya que gana con cada visionado, Lynch no engaña, únicamente no explica. Sólo muestra. Elimina los elementos explicativos y las conjunciones y se queda en lo esencial. Sus imágenes forman un conjunto coherente, pero ahora ya no dependen del guión. Se independizan de su corsé para adquirir entidad propia y capacidad de sugestión por sí mismas, sin servir a una historia que tiende a esclavizarlas. En un cuadro, no existe el contexto ni la historia que lo contiene. El espectador tiene la libertad de deducirlo o imaginarlo. De esta forma, la obra amplía sus límites. En un sueño, uno cree que está en verdad sucediendo. No lo diferencia de la vida consciente. Y las emociones que produce son igual de reales. Armada por Lynch como un fascinante rompecabezas. Compleja, onirica, surrealista y a la vez sencilla. Lynch demuestra que su imaginación simplemente no tiene límites. En sus filmes nunca sabes que te esperara al abrir una puerta, al descubrir un misterio o al despertar de un sueño. Crea atmósferas que parecen salidas de otras dimensiones, pero que en verdad son parte de la vida misma, de nuestra realidad, de los intrincados pasadizos y procesos de nuestra mente. Obras maestras que siempre son infravaloradas, pero que siempre se mantienen vivas. Decir que la historia es imposible de entender es como si estuviéramos ante un sin sentido que no es muy necesario que digamos. Si de algo carece esta pelicula es de mediocridad. En una primera visión tal vez no se comprenda, pero todo tiene una respuesta lógica y contundente e incluso sencilla...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)




1 comentarios:
mmm por extraño que paresca, esta pelicula simpre me ha gustado, veamosla juntas y por que no... actuemosla tambien XD jajaja
TKM viris
Publicar un comentario